Como cuando pasas la tarde con alguien recordando por qué le quieres tanto y cuántas ganas tienes de que vuelvan algunas de las rutinas de hace años. Echo de menos sentarme en un banco a hablar, reírme, gritar, no sentir vergüenza y hacer tantos planes de futuro que me acabe doliendo la cabeza.
Tal día como hoy y, sin embargo, ha sido un día extraño. Podría afirmar incluso que se va haciendo más extraño por momentos, todo el proceso de planear escribir esto ha ido acompañado de una serie de sensaciones esporádicas sin orden ni lógica que se han ido apoderando de mí. Curioso. Curioso es también el hecho de que conforme voy pensándolo me parece cada vez más estúpido. Tal vez, tres minutos después de haber escrito esto pulse el botón borrar y se vaya todo... y se vaya todo. Punto.
Quería crear una bitácora (lealtad a la jerga bucanera) independiente a esta, pues el nacimiento de esta fue más bien frívolo, relacionado con un trabajo de clase, sin embargo es innegable que no fue más que una excusa aparente para saciar mi sed de curiosidad por este mundillo. Me disponía a buscar un nombre, "Geek in the pink", en honor a Jason Mraz, pero me he encontrado con el temido texto rojo que me decía que algún ser despreciable ha usurpado mi nombre y se lo ha puesto a su despreciable blog. Sí, tengo esa habilidad innata para odiar a gente a la que ni conozco, es uno de mis numerosos defectos. Tras este imprevisto he optado por un lavado de cara que podría acabar en un simple inciso alterando los pequeños grandes éxitos aquí reunidos, pues no iba a crear otro pequeño cajón desastre con un nombre vacío al que acabar odiando. Me niego, bastantes cosas se han ganado mi odio ya como para seguir aumentando la lista.
Se me olvida la razón de ser de ésto. Creo que me gusta creer en la idea de que jamás me leerá nadie y que aún podemos creer en un cierto secretismo en internet.
Tal vez algún día encuentre un nombre apropiado con el que crear algo suficientemente decente como para ser público, hasta entonces buscaré inspiración en el gran Bob Dylan.
Hasta entonces sigo con mi música, mis ganas de vivir y soñar historias, mi fascinación por decorar mi vida de momentos... de MIS momentos, y mi lucha eterna por permanecer con todo aquel que logre dibujarme una sonrisa.

